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| NORMAS BÁSICAS DE LENGUAJE NO SEXISTA | |
Numerosos estudios e investigaciones han constatado que el uso del lenguaje puede contribuir a la transmisión cultural de ciertos estereotipos, sociales y sexuales. Por ello han surgido numerosas iniciativas orientadas a evitar el sexismo en la lengua y a fomentar el uso de formas lingüísticas no discriminatorias, sin exclusiones ni omisiones. Nombrar el mundo en masculino y en femenino no sólo es posible sino también deseable e ineludible si queremos conseguir una mayor equidad entre hombres y mujeres.
En los intercambios comunicativos orales o escritos, salvo en una conversación espontánea dónde no es fácil por la propia espontaneidad y las inercias expresivas, nada impide usar el lenguaje en masculino y femenino. Cuando escribimos, por ejemplo, solemos revisar varias veces el borrador del texto. En ese proceso de corrección tenemos en cuenta una serie de criterios ortográficos, sintácticos, léxico-semánticos, pragmáticos e incluso tipográficos ¿Qué impide, por tanto, tener en cuenta también la diferencia sexual en la corrección del texto escrito?
Por otra parte, conviene subrayar que no se duplica el lenguaje al decir “niños y niñas” o “padres y madres”. La palabra “niños” no designa a las niñas de igual manera que la palabra “padres” no designa a las madres, ni se derrocha el lenguaje al utilizar términos genéricos tanto masculinos como femeninos que incluyen a los dos sexos. No olvidemos que la diferencia sexual ya está en el mundo, no es el lenguaje quien la crea. Lo que debe hacer el lenguaje es simplemente nombrarla, puesto que existe. Y al hacerlo utilizamos el lenguaje con una mayor precisión léxica, exactitud y corrección, actuando con más equidad al incluir sin exclusiones a unos y otras,.
Algunas indicaciones prácticas para un uso coeducativo del lenguaje serían las siguientes:
- Cuando hablemos de personas hay que hacerlo en masculino y femenino (mujeres y hombres, niños y niñas, profesores y profesoras...)
- También podemos utilizar términos genéricos que incluyan a ambos sexos (el ser humano, las personas, la ciudadanía, la gente, el electorado...)
- Usar formas impersonales de tercera persona, que evitan el uso del género gramatical.
- Evitar el uso de la barra o guión ( los/las, niños-as...) y de la arroba.
Este texto se basa en la “Guía de buenas prácticas para favorecer la igualdad entre hombres y mujeres en educación” editado por la Junta de Andalucía, Consejería de Educación, 2006.
“Guía de buenas prácticas para favorecer la igualdad entre hombres y mujeres en educación” |
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